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Otitis media en bebés: síntomas, tratamiento y prevención
La otitis media aguda es la infección bacteriana más diagnosticada en bebés y niños pequeños, y uno de los principales motivos de prescripción de antibióticos en pediatría. Reconocer sus síntomas a tiempo, saber cuándo son necesarios los antibióticos y conocer las medidas preventivas puede ahorrarte visitas innecesarias al médico y proteger la salud auditiva de tu bebé a largo plazo.
¿Qué es la otitis media aguda?
La otitis media aguda (OMA) es una infección del oído medio, el espacio situado detrás del tímpano. Es especialmente frecuente en bebés y niños menores de 3 años por varias razones anatómicas: la trompa de Eustaquio, que conecta el oído medio con la garganta, es más corta, horizontal y blanda en los bebés, lo que facilita que bacterias y virus asciendan desde las vías respiratorias superiores.
Los gérmenes responsables más comunes son Streptococcus pneumoniae (neumococo), Haemophilus influenzae no tipable y Moraxella catarrhalis. La mayoría de los episodios aparecen a continuación de un resfriado o una infección de vías respiratorias altas, que inflama y obstruye la trompa de Eustaquio.
Se estima que aproximadamente el 80 % de los niños habrá tenido al menos un episodio de OMA antes de cumplir los 3 años. Algunos niños son especialmente propensos y pueden sufrir otitis de repetición (3 o más episodios en 6 meses o 4 en un año).
Síntomas de la otitis en bebés
A diferencia de los niños mayores, los bebés no pueden decirte que les duele el oído. Los padres deben estar atentos a estos signos indirectos:
- Tirar o frotarse la oreja: el bebé se lleva repetidamente la mano a la zona del oído afectado. Aunque este gesto puede tener otras causas (dentición, simple exploración), combinado con otros síntomas es significativo.
- Llanto inconsolable, especialmente de noche: el dolor de oído empeora en posición tumbada porque aumenta la presión en el oído medio. Los bebés con otitis suelen dormir peor y despertarse llorando con más frecuencia.
- Rechazo del biberón o del pecho: la succión y la deglución aumentan la presión en la trompa de Eustaquio y en el oído medio, lo que agrava el dolor. Por eso el bebé con otitis a menudo empieza a comer con ganas pero lo abandona llorando a los pocos minutos.
- Fiebre: presente en muchos casos, aunque no siempre. Puede ser desde una febrícula hasta fiebre alta de 39-40 °C.
- Irritabilidad generalizada: el bebé está más nervioso, difícil de calmar y decaído sin causa aparente.
- Otorrea: si el tímpano se perfora, puede salir líquido o pus por el conducto auditivo. Paradójicamente, en ese momento el dolor suele disminuir porque se alivia la presión. La perforación suele cicatrizar sola.
- Dificultad para escuchar: en bebés más mayores puede notarse que no reacciona bien a los sonidos o no responde cuando se le llama.
Cómo se diagnostica: solo el pediatra con otoscopio
Es importante subrayar que la otitis media no puede diagnosticarse sin un otoscopio. Tirar de la oreja o tener fiebre no son suficientes para confirmar el diagnóstico. El pediatra necesita visualizar el tímpano para ver si está enrojecido, abombado o con signos de líquido detrás.
Llevar al bebé al médico con un registro de los síntomas (cuándo empezaron, si hay fiebre y de qué valor, si ha rechazado tomas, cómo ha dormido) facilita enormemente la consulta y ayuda al pediatra a valorar la severidad del cuadro.
En algunos centros de salud se dispone de timpanometría, una prueba que evalúa la movilidad del tímpano y puede detectar la presencia de líquido en el oído medio. No es imprescindible para el diagnóstico pero aporta información complementaria.
Tratamiento: ¿antibiótico sí o no?
Esta es una de las preguntas que más preocupa a los padres. La respuesta depende de la edad del bebé y de la gravedad de los síntomas, siguiendo las guías de la AEP y la Academia Americana de Pediatría (AAP):
Antibiótico inmediato en:
- Menores de 6 meses, independientemente de la gravedad
- Entre 6 meses y 2 años con síntomas graves (fiebre ≥39 °C, dolor intenso, otorrea)
- Otitis bilateral en menores de 2 años
- Niños con factores de riesgo (inmunodeficiencia, anatomía alterada, otitis recurrente)
Conducta expectante 48-72 horas en:
- Niños mayores de 2 años con síntomas leves-moderados y sin factores de riesgo
- Niños de 6 meses a 2 años con síntomas leves y diagnóstico no del todo claro
Si se prescribe antibiótico, el de primera elección según la AEP es amoxicilina a dosis de 80-90 mg/kg/día dividida en dos tomas durante 10 días en menores de 2 años (5-7 días en mayores). Esta dosis alta es necesaria para cubrir cepas de neumococo con resistencia intermedia. Si hay alergia a penicilinas, el pediatra elegirá una alternativa adecuada.
Si con antibiótico los síntomas no mejoran en 48-72 horas, hay que volver al médico para reevaluar.
Alivio del dolor en casa
Mientras se espera la consulta médica o durante el tratamiento, estas medidas ayudan a aliviar el malestar del bebé:
- Paracetamol: 10-15 mg/kg cada 6-8 horas. Adecuado desde el nacimiento. Especialmente útil para el dolor nocturno.
- Ibuprofeno: 5-10 mg/kg cada 6-8 horas. Solo a partir de los 3 meses de edad y más de 6 kg. Tiene efecto antiinflamatorio además de analgésico, lo que puede ser especialmente beneficioso en la otitis.
- Posición ligeramente incorporada: elevar la cabeza del bebé (poniendo una almohada bajo el colchón, nunca directamente bajo la cabeza) puede reducir la presión en el oído medio y facilitar el descanso.
- Calor local: aplicar un paño caliente (no caliente en exceso) sobre la oreja puede aliviar el dolor. Asegúrate de que la temperatura es tolerable al tacto.
- No usar gotas óticas sin prescripción: si el tímpano está perforado o a punto de perforarse, las gotas pueden ser contraproducentes. Solo el pediatra puede indicarlas.
Prevención de la otitis media en bebés
Aunque no es posible eliminar completamente el riesgo de otitis, varias medidas reducen significativamente su frecuencia:
- Lactancia materna exclusiva al menos 6 meses: reduce el riesgo de OMA hasta un 50 %. Los anticuerpos IgA secretora de la leche materna protegen las mucosas del oído medio. La postura de succión al pecho también favorece un mejor drenaje de la trompa de Eustaquio.
- No dar el biberón tumbado: alimentar al bebé con la cabeza a 45 °C como mínimo evita que la leche pase a la trompa de Eustaquio y cause inflamación.
- Evitar el tabaco pasivo: la exposición al humo del tabaco inflama la mucosa de la trompa de Eustaquio y multiplica el riesgo de otitis. El hogar y el coche deben ser espacios libres de humo.
- Vacuna neumocócica (VNC13): incluida en el calendario vacunal español, cubre los serotipos de neumococo más frecuentemente causantes de OMA y reduce su incidencia en un 25-30 %.
- Vacuna antigripal anual: la gripe es una de las principales puertas de entrada para la otitis media. La vacuna está recomendada por la AEP a partir de los 6 meses en niños con factores de riesgo y es opcional pero beneficiosa para todos.
- Limitar el uso del chupete a partir de los 6 meses: el chupete aumenta la presión en la trompa de Eustaquio. Su uso nocturno después de los 6 meses se asocia a mayor frecuencia de otitis. Si el bebé es muy propenso, valorar con el pediatra.
- Guarderías: la asistencia a guardería en los primeros 2 años se asocia a mayor riesgo de otitis por la mayor exposición a virus respiratorios. No es una razón para no llevar al bebé a la guardería, pero sí un factor a tener en cuenta.
- Tratar el reflujo gastroesofágico: el reflujo puede irritar la trompa de Eustaquio y predisponer a la otitis. Si el bebé tiene reflujo frecuente, su tratamiento puede reducir también los episodios de otitis.
Cuándo ir a urgencias
La mayoría de las otitis no son una emergencia, pero hay situaciones que requieren atención urgente:
- Bebé menor de 6 meses con fiebre y sospecha de otitis
- Fiebre superior a 39 °C que no cede con antitérmicos
- Dolor muy intenso que no se alivia con paracetamol o ibuprofeno a dosis correctas
- Otorrea (salida de líquido o pus por el oído)
- Hinchazón, enrojecimiento o dolor a la presión detrás de la oreja (mastoiditis, una complicación infrecuente pero grave)
- Bebé muy decaído, con dificultad para despertar o signos de deshidratación
- Otitis que no mejora tras 48-72 horas de tratamiento antibiótico
Factores de riesgo de otitis recurrente
Algunos bebés son especialmente propensos a las otitis. Los principales factores de riesgo son:
- Primer episodio antes de los 6 meses de vida
- Asistencia a guardería con muchos niños
- Exposición al tabaco pasivo en el hogar
- Uso de chupete durante las horas de sueño más allá de los 6 meses
- Lactancia artificial desde el nacimiento
- Antecedentes familiares de otitis recurrente
- Reflujo gastroesofágico no tratado
- Alteraciones anatómicas del paladar o la trompa de Eustaquio
Si el bebé tiene 3 o más episodios en 6 meses o 4 en un año, el pediatra puede derivarle al otorrinolaringólogo para valorar la colocación de drenajes transtimpánicos (tubos de ventilación), que mejoran la audición y reducen la recurrencia.
Cómo Bebblo te ayuda a gestionar la otitis
Cuando el bebé tiene otitis, llevar un registro detallado de los síntomas y la evolución es muy valioso, tanto para el seguimiento en casa como para las consultas médicas. Con Bebblo puedes:
- Anotar la aparición de síntomas (cuándo empezó el llanto nocturno, el rechazo del biberón, la fiebre) con hora y fecha exactas.
- Registrar las mediciones de temperatura para ver la evolución de la fiebre a lo largo del día.
- Registrar los medicamentos administrados (paracetamol, ibuprofeno, antibiótico) con dosis y hora para no saltarte tomas ni repetirlas por error.
- Anotar cómo ha comido y dormido el bebé para llevar una foto completa de su estado al pediatra.
- Llevar un historial de todos los episodios de otitis, lo que facilita enormemente la derivación a otorrinolaringología si el bebé tiene otitis recurrentes.
Un registro bien llevado puede hacer la diferencia entre un diagnóstico rápido y preciso y una consulta en la que los padres, agotados y preocupados, no recuerdan con exactitud cuándo empezaron los síntomas o cuántas dosis de antibiótico han dado.
Registra tomas, sueño y síntomas con Bebblo para identificar patrones y compartirlos con tu pediatra.
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